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Reparación básica de armas: las herramientas que tenés que tener sí o sí

13 de octubre de 2026

Después del seminario de armería, dejamos por escrito el kit mínimo que debería tener cualquier tirador y los cuatro arreglos que se resuelven solos en dos minutos, sin depender del armero.

Reparación básica de armas: las herramientas que tenés que tener sí o sí

Hay una escena que se repite en todos los torneos. Alguien pierde un toque porque el arma no registró, revisa, y descubre que el problema era un tornillo flojo. Media hora de espera para que el armero le apriete algo que podría haberse arreglado en el banco en treinta segundos.

En el seminario de armería que dimos en la sala trabajamos justamente sobre eso: los arreglos que un tirador tiene que poder hacer solo. No es armería profesional —electrificar una hoja o soldar un cable siguen siendo trabajo de armero— pero cubre la enorme mayoría de las fallas que aparecen en el día a día.

El kit mínimo

Todo esto entra en una riñonera chica y pesa nada. Va adentro del bolso y no sale nunca.

  • Llave Allen — para el pomo y la empuñadura.
  • Llave inglesa para punta N°5 — la específica para el cañón de la punta. No sirve una inglesa ajustable común.
  • Destornillador de relojería — para los tornillos de la punta, que son diminutos.
  • Destornillador plano mediano — para el tomacorriente y trabajo general.
  • Pinza — para estirar resortes y sostener piezas chicas.
  • Encendedor — para pelar el cable que va al tomacorriente.
  • Cinta aislante — la consumible que más se usa.

Un truco que ahorra puteadas: imantá el destornillador de relojería antes de trabajar con los tornillos de la punta. Es una recomendación estándar de armería y evita el clásico de que el tornillo se caiga al piso de la sala y desaparezca para siempre.

Si podés sumar algo más, que sea un juego de tornillos y resortes de repuesto. Son baratos, se pierden, y no conseguirlos en un torneo te deja afuera.

Los cuatro arreglos del seminario

1. Ajustar la empuñadura

Es la falla número uno y la más fácil.

El florete se arma ensartando la hoja por la cazoleta y la empuñadura, y se cierra atornillando el pomo en el extremo. Con el uso ese pomo se afloja, y cuando se afloja todo el conjunto empieza a bailar: la empuñadura gira, la cazoleta hace ruido y el arma pierde precisión.

Se resuelve con la llave: apretás el pomo hasta que el conjunto queda firme, sin juego. Chequealo cada par de semanas, y siempre antes de un torneo.

Lo que hay que mirar mientras apretás. Fijate siempre que la empuñadura no esté pellizcando el cable que va al tomacorriente. Al ensartar y apretar es fácil dejarlo aprisionado sin darte cuenta, y ese cable aplastado se corta. Si se corta, no es apretar un tornillo: hay que hacer la instalación de nuevo. Treinta segundos de atención te ahorran un trabajo de armero.

Señal de alarma: si el pomo se afloja solo, a los dos días, la rosca está pasada. Eso ya es tema de armero.

2. Estirar el resorte de la punta
La punta eléctrica del florete es un mecanismo chiquito: un cañón, un émbolo, un resorte y dos tornillos de retención. En reposo el circuito está cerrado; al apretar la punta contra el blanco el circuito se corta y el aparato marca el toque.

Cuando el resorte se cansa, pasan dos cosas: la punta se queda hundida y no vuelve, o registra con menos presión de la reglamentaria. El reglamento pide 500 gramos mínimos de presión en florete.

Se desarma la punta, se saca el resorte y se lo estira apenas con la pinza para devolverle tensión. "Apenas" es la palabra: estirado de más, la punta pasa a necesitar más fuerza de la debida y vas a perder toques que sí diste.

Al armar, el orden es: resorte adentro del cañón, después la punta haciendo coincidir los agujeros roscados, un tornillo, probar con el peso de 500 g, y recién ahí el segundo tornillo.

Cuándo no estirar: si el resorte ya está estirado o no recupera, se cambia. Estirar un resorte muerto es perder el tiempo.

3. Ajustar el tomacorriente

El tomacorriente es el conector que está dentro de la cazoleta y donde enchufás el cable de cuerpo. Hay dos tipos en uso: el de bayoneta, de una sola punta, que se enrosca en el florete; y el de dos puntas, con diámetros distintos para cada una y sujeto con un clip.

Los tornillos del tomacorriente se aflojan con la vibración de los golpes. Cuando eso pasa, el síntoma es inconfundible: luces intermitentes, o el aparato marca solo a veces. Es la falla que más asaltos arruina porque parece un problema del aparato o del cable.

Con el destornillador plano, apretá los tornillos que sujetan el cable de la hoja al conector. No hace falta fuerza, hace falta que no haya juego.

El diagnóstico previo: antes de tocar el tomacorriente, probá con otro cable de cuerpo. Si con el otro cable anda bien, el problema era el cable, no el arma.

Cuando el problema es el cable, no el tornillo. Si el cable de la hoja está flojo o hace mal contacto en el conector, hay que dejar la punta del cable limpia antes de volver a ajustarla. Ahí entra el encendedor: un toque corto de llama quema el aislante del extremo, se limpia el cobre y recién ahí se atornilla al tomacorriente. Corto es corto — si te pasás, calentás de más el cable y terminás con un problema peor que el que viniste a arreglar.

4. Cambiar la cinta

La cinta cubre el tercio débil de la hoja incluyendo el cañón de la punta, y sostiene el cable en su canaleta. Cuando se despega, el cable queda expuesto y es cuestión de tiempo que se corte.

Va en dos partes, no en una. Esto es lo que más cambia respecto de cómo lo hace la mayoría:

  1. La parte larga. Desde la muesca del barril hacia abajo, a lo largo de la hoja, sujetando el cable en la canaleta.
  2. La parte corta. Un rollito de unos tres centímetros que enrolla la punta propiamente dicha.

¿Por qué separadas? Porque el día que tengas que cambiar un tornillo de la punta —y va a pasar— solo retirás la parte de arriba. La parte larga queda intacta. Si la hacés de una sola tirada, un tornillo te obliga a rehacer los quince centímetros enteros.

Dos datos reglamentarios: la cinta cubre hasta un máximo de 15 cm desde la punta, y se enrolla ajustada, sin arrugas ni burbujas, o el control te la hace rehacer.

Sacá la cinta vieja entera, limpiá el resto de pegamento, y enrollá la nueva desde la punta hacia abajo.

Es el arreglo más frecuente de todos. Vas a hacerlo cada pocas semanas.

Lo que no hagas vos

Para que quede claro dónde está el límite:

  • Electrificar una hoja — o sea pegar el cable nuevo en la canaleta. Requiere pegamento específico y paciencia; mal hecho dura una clase.
  • Enderezar una hoja doblada — se hace con técnica y criterio. Forzarla mal le acorta la vida o la parte.
  • Soldar o reparar cables de cuerpo — es más barato tener un cable de repuesto que arruinar dos.
  • Cualquier cosa en una hoja fisurada. Una hoja con una fisura se descarta. No se repara, no se "aguanta hasta el torneo". Es el único punto de esta nota que es de seguridad y no de comodidad.

Lo que hay que llevarse

El arma es la única parte del equipo que falla en mitad de un asalto. Un tirador que sabe apretar un pomo, estirar un resorte, ajustar un tomacorriente y cambiar una cinta resuelve solo la enorme mayoría de los problemas que le van a aparecer en toda su carrera.

El kit son siete cosas y entra en una riñonera. Armalo esta semana.

Imagen del brazalete

Si te quedaron dudas de alguno de los pasos, traé el arma a la sala y lo hacemos juntos. El seminario lo vamos a repetir.

Fuentes

Seminario de armería dictado en Esgrima Naval (procedimientos y criterio de la sala), dictado en la sala

¿Querés probar esgrima?

La primera clase es gratis y el equipo lo presta la sala.

¿Algo que corregir o un tema que quieras que escribamos? Escribinos a esgrimanaval@gmail.com.